Terminales, ductos, bases e instalaciones de almacenamiento pueden acumular historiales de fugas y pérdidas operativas. Profundidad, producto, volumen, geología y flujo subterráneo determinan la forma en que evoluciona el impacto.

La investigación delimita fuentes y plumas, evalúa el riesgo y aporta la base para el diseño de la intervención. El monitoreo da seguimiento a la respuesta del medio y sustenta decisiones hasta el cierre del pasivo.
Remediación térmica, oxidación química, sistemas de extracción y bombeo y otras alternativas pueden seleccionarse o combinarse según el escenario.
Ella permite hacer mejores preguntas, interpretar el comportamiento del área y seleccionar una estrategia más consistente.
Hablar con nuestro equipo